Auditoría ‘Claude’
¿Adiós a los estándares y a las regulaciones?
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Por Samuel Mantilla – Auditoría ‘Claude’. ¿Adiós a los estándares y a las regulaciones?
Contaduría evolucionó hacia auditoría cuando se ‘fusionó’ con la profesión legal y dio origen a las firmas de auditores. Su pico positivo llegó con el aseguramiento y su deterioro al convertirse en un mero asunto de cumplimiento.
Ahora la auditoría se está ‘fusionando’ con la tecnologías digitales, una ‘fusión’ cuyo nombre todavía no está definido, pero cuyas consecuencias ya se vislumbran.
Uso el nombre Auditoría ‘Claude’ dado el peso que está teniendo, en el presente, el uso de la IA de Anthropic conocida como Claude. Si bien hay disponibles otras IA (ChatGPT, Gemini, Kimi-k3, etc.) que las grandes firmas de consultoría y auditoría estén realizando grandes alianzas e inversiones en torno a Anthropic/Claude le da el peso al que hago referencia. Véase adelante: ¿Qué están haciendo las grandes firmas?
La primera de las consecuencias arriba mencionadas es que los procesos rutinarios pasaron a ser automatizados y a estar bajo el dominio de la IA, dándose ello al interior de plataformas.
Si bien en el presente se dispone de las tecnologías necesarias y las grandes firmas de auditoría y consultoría están haciendo inversiones importantes en IA y particularmente en Claude/Anthropic, vienen dos pasos importantes que son los que van a definir el futuro próximo:
1. Conceptualmente cambiar desde auditoría basada en la OBSERVABILIDAD hacia auditoría basada en la INTELIGENCIA del desempeño. Esto se encuentra en la raíz de los mejores desarrollos tecnológicos. Si quienes en auditoría incorporen las herramientas tecnológicas son capaces de dar este paso conceptual (con las consecuencias prácticas que ello conlleva), serán los verdaderos líderes de la próxima generación de la auditoría. Si no lo hacen, serán unos autómatas más (no-inteligentes) en un mundo automatizado (inteligente).
2. Procedimentalmente la orientación/guía no estará en los ISA/NIA ni en el aseguramiento, porque serán los algoritmos quienes definirán esto. Ciertamente es el fin de los actuales estándares y regulaciones, aunque todavía no se vislumbre cuál será su sustituto. Por lo pronto, la actual respuesta de IAASB (Technology Position) y los mejoramientos granulares a sus estándares/normas es insuficiente: permite ‘seguir en las mismas’ dado que no enfrenta los problemas centrales. Ya no se trata de ‘usar’ la tecnología, sino cómo la tecnología digital está transformando el ejercicio profesional ahora mediante plataformas.
La siguiente gráfica, elaborada por Copilot, ofrece una síntesis de lo anterior:
De la observabilidad a la inteligencia del desempeño
Está claro el punto de partida: la auditoría, tal y como se ejerce actualmente según los estándares internacionales (ISA/NIA y US-PCAOB) es un ejercicio de observación (oír/ver/indagar) para entregar un reporte/informe y/o dar una opinión/dictamen.
No están claros los procesos al interior de las distintas IA y sus algoritmos subyacentes. Se entiende que son como una ‘caja negra’, si bien los verdaderos expertos en tecnologías digitales disponen de algunas aproximaciones a ello.
Está claro cuál es la nueva conceptualización inherente a tales procesos algorítmicos: inteligencia, entendida ésta como la capacidad de analizar y resolver.
La siguiente gráfica, elaborada por Copilot, resume lo anterior:
El objetivo de la auditoría basada-en-el-uso-de-IA no puede ser solamente observar o gobernar (recuérdese que en este contexto el control no es poder sino intersección) sino que debe llevar a la acción, lo que en términos empresariales se denomina engagement (compromiso, interacción, acción) y, para ello, el ‘nuevo proceso’ se denomina inteligencia.
Estas cosas no son fácilmente entendibles para quienes siguen inmersos en la auditoría tradicional o dependen exclusivamente de los desarrollos normativos. La auditoría que usa IA debe desembocar en inteligencia (de los estados financieros, de la entidad, del negocio…): análisis que resuelva/ejecute, solucione problemas, no solo que los identifique o alerte.
Si bien usa lenguaje de IA y no de auditoría, un excelente análisis del paso desde la observabilidad hacia la inteligencia del desempeño se encuentra en el episodio del podcast de Fintechtalk emitido el 27 de julio de 2026 con el título de From Observability to Enterprise Performance Intelligence: The Road to the Autonomous Enterprise [De la observabilidad a la inteligencia del desempeño de la empresa: el camino hacia la empresa autónoma]:
Hace una presentación sencilla y relativamente fácil de entender.
Con la ventaja de estar explicado en función de la ‘empresa autónoma’ que es uno de los objetivos de la IA tal y como se conoce en el presente.
Define Enterprise Performance Intelligence (EPI) [Inteligencia del desempeño de la empresa (IDE)] como:
“Una capa operativa nativa de IA que observa continuamente el rendimiento del negocio, detecta señales relevantes, explica su importancia, recomienda o ejecuta acciones y aprende de los resultados para mejorar las decisiones futuras. En lugar de simplemente informar sobre lo sucedido, la Inteligencia del desempeño de la empresa permite a las organizaciones optimizar el funcionamiento del negocio en tiempo real.” [Traducción de SAMantilla].
Pero Fintechtalk deja claro que estas cosas no terminan ahí. Por eso la importancia de sus conclusiones:
1. Los tableros de mando no toman decisiones. El verdadero cuello de botella no son los datos, sino convertir las señales en acción.
2. La IA de empresa necesita contexto del negocio. Las solas LLM no pueden entender los KPI, flujos de trabajo, o matices operacionales.
3. Las analíticas de agentes van más allá de los copilotos. En lugar de resolver preguntas, la IA continuamente detecta, explica, recomienda, y aprende.
4. Los niveles semánticos continuamente se están convirtiendo en la infraestructura crítica. Entender el negocio es tan importante como entender los datos.
5. Negocios minoristas, viajes y pagos se están volviendo nativos-de-IA. A medida que el comercio se fragmenta a través de agentes de IA, los comerciantes necesitan inteligencia operacional en tiempo real.
6. El futuro pertenece a la IA vertical. La IA general resuelve preguntas. La IA vertical sabe cuáles preguntas importan.
Si la auditoría no incorpora esta conceptualización pues será reemplazada por la EPI/IDE.
Recuérdese la ‘fusión’ de la auditoría actual con las tecnologías digitales y particularmente con la IA.
Ciertamente un paso ‘clave’.
Aunque los auditores y los emisores de estándares/normas (p. ej. IAASB) prefieran aferrarse a las prácticas tradicionales.
Los otros dos elementos complementarios son la acción y el engagement (compromiso/interacción).
Los auditores que usan ISA/NIA están acostumbrados a utilizar la expresión engagement entendiéndola como contrato (esto es, la relación particular/contractual entre un cliente de auditoría y la firma de auditoría).
Pero ahora enfrentan que esto tiene que cambiar porque, de acuerdo con la IA, implica una nueva conceptualización:
Lo importante ahora no es la venta sino el compromiso. Vea, por ejemplo, How Engagement is Reshaping Video Game Platforms [Cómo el compromiso/interacción está transformando las plataformas de videojuegos].
La ejecución se da en toda la empresa. En The IA Execution Economy [La economía de ejecución de la IA] se muestra cómo la IA se está moviendo de las herramientas de productividad al apalancamiento de la operación de la empresa, desde software de los flujos de trabajo a empresas orquestadas por agentes]. ¡Para transformar la empresa, la IA de empresa se está transformando!
La siguiente gráfica, de elaboración propia, resume cómo estoy entendiendo estas cosas:
¿Qué están haciendo las grandes firmas?
En esta sección se incluye qué dicen las grandes firmas, no qué se dice sobre la auditoria que realizan las grandes firmas.
Por lo menos desde el año 2017 la afirmación básica es que “la IA tiene el potencial para transformar la auditoría, pero nunca reemplazará al auditor”. Así lo hizo EY en un artículo que publicó con el título de How AI will enable us to work smarter faster [Cómo la IA nos permitirá trabajar de forma más inteligente y rápida].
“Llevar la IA a la auditoría es el siguiente paso natural en la continua jornada digital”, afirmó KPMG en marzo de 2024. Por esos mismos días señaló que se avanzaba hacia “la transformación de la experiencia de auditoría mediante aprovechar la siguiente generación de la tecnología orientada por IA”.
Ahora, en el año 2026, no hay tanta seguridad de ello: la IA no solo está transformando la auditoría sino que incluso, en muchas tareas y procesos, está reemplazando al auditor:
No se trata de que el auditor trabaje más rápido e inteligentemente haciendo lo mismo de siempre.
Sino que está sustituyendo al auditor que no es capaz de avanzar desde la observabilidad hacia la inteligencia.
Lo que otros denominan ‘auditoría continua’ o ‘en tiempo real’. KPMG, por ejemplo, refiere ello como “ayudar a transformar la experiencia de la auditoría mediante aseguramiento plenamente integrado de auditoría y ESG para muchas de las organizaciones líderes del mundo a fin de inspirar confianza para el cliente”.
Así las cosas, Deloitte empezó a hacer referencia a un enfoque de auditoría de nueva generación que use agentes autónomos de IA para realizar tareas de auditoría con mínima intervención y puedan llevar a cabo procesos de auditoría complejos, de múltiples pasos: automatización de los procesos de auditoría en la búsqueda de una IA que sea confiable en finanzas y contabilidad, que logre el reconocimiento de la industria.
En función de ello, EY ha considerado que la infraestructura es un asunto clave para orientar la calidad de las auditorías: la cadena de bloques como un medio para introducir la auditoría en tiempo real, y las aplicaciones de IA como ayuda para que los auditores detecten el fraude y auditen la próxima generación de activos digitales en los estados financieros.
Lo relacionado con la infraestructura es un asunto que todas las grandes firmas de auditoría y consultoría han tomado en serio y que han concretado en alianzas con las empresas lideres de los centros de datos y de la IA. Los siguientes son ejemplos (acceda a los vínculos para detalles sobre cada uno):
Deloitte con Nvidia (Vea: Deloitte’s AI Factory as a Service, powered by NVIDIA y Deloitte and NVIDIA: Powering the agentic enterprise with AI factories) y con AWS (Vea:
Lab Innovation with Gen AI & Cloud | Deloitte & AWS)KPMG con Anthropic/Claude (Vea: KPMG and Anthropic sign global alliance and launch Digital Gateway Powered by Claude y KPMG and Anthropic)
PwC con SAP Business (Vea: Cloud Express)
EY Con Nvidia (Vea: EY expands NVIDIA-powered enterprise AI capabilities with industry-first validation of NVIDIA)
Para efectos comerciales, están generando nuevas marcas propias: Deloitte (Omnia), KPMG (Digital Gateway), EY (Atlas y Helix).
Haciendo enormes inversiones para integración de servicios a través de plataformas, por ejemplo, la inversión de US$1b en cuatro años de EY para el aseguramiento.
Las firmas de ‘tamaño medio’ (BakerTilly, BDO, Grant Thornton etc.) no se están quedando atrás y están incorporando lo arriba mencionado de manera muy similar, ajustadas a sus tamaños.
Ciertamente las firmas pequeñas tienen bastantes dificultades al respecto y no hay una ayuda efectiva en este sentido de parte de los emisores de estándares/normas y de las agremiaciones profesionales:
IAASB: está realizando revisiones especificas a su estándar de entidades menos complejas y su iniciativa de tecnología es para todas las firmas, pero no en concreto para las pequeñas que son las que mas necesitan.
IFAC tiene un Practice Transformation Hub for Small and Medium Practices (SMPs) [Centro de transformación de la práctica para las prácticas pequeñas y medianas], en una sección que denomina “Artificial Intelligence & Technology”, limitado actualmente a un plan de trabajo. Posiblemente hagan algo, no se sabe cuándo.
A manera de conclusión
Las acciones de la profesión contable son muy tímidas para problemas de enorme envergadura. Se perciben más como un adiós a los estándares y a las regulaciones:
Las prácticas profesionales grandes y medianas (Léase: Grandes firmas & Firmas medianas) ya están labrando el futuro de sus servicios de auditoria impulsados con IA. ¿Darán el paso desde la observabilidad hacia la inteligencia y liderarán a la profesión hacia ello? Quizás estén dando ese paso, pero no se percibe que estén liderando la profesión contable hacia ello.
Las firmas de tamaño pequeño y los auditores independientes (en realidad, que trabajan solos) carecen de recursos y de orientación.
Los reguladores no están mostrando interés real en estas cosas: también están siendo desbordados por los desarrollos de la IA y están buscando cómo aprender.
Los emisores de los estándares de auditoría y aseguramiento (IAASB, USPCAOB) dicen estar trabajando intensamente, pero en concreto todavía no muestran ni dirección, ni resultados.
Los programas de contaduría siguen siendo espectadores y comentaristas de los desarrollos que otros están realizando. En el presente, las grandes firmas están retirando de sus puestos de trabajo a los contadores no calificados en uso de IA y están incorporando contadores altamente calificados en el uso de IA, que sean capaces de trabajar en equipo con los científicos de datos. Los programas de contaduría, por lo tanto, no pueden seguir insistiendo en su formación normativa, regulatoria y fiscalista, a menos que quieran aferrarse a lo tradicional y desaparecer.
Todo esto se percibe más como un adiós a los estándares y a las regulaciones. ¿Qué los irá a reemplazar y cómo? Quisiera estar equivocado, pero… ¿Hay argumentos?






@Samuel Alberto Mantilla Blanco, excelente análisis y muy fundamentado. Tus cinco conclusiones finales me parecen el verdadero centro del post, más que el aparato conceptual de observabilidad/inteligencia, que también es muy correcto. Quiero recorrerlas una por una, para matizar o profundizar algunos conceptos:
Sobre las firmas grandes y medianas. Coincido en que están labrando su futuro sin liderar a la profesión. La inversión en infraestructura (KPMG-Anthropic, Deloitte-Nvidia) es real y estratégica, pero está orientada a defender cuota de mercado, no a resolver el problema de fondo que planteas, quién gobierna el algoritmo que reemplaza al estándar. Eso no aparece en ninguna hoja de ruta corporativa porque no es un problema comercial, es un problema de legitimidad institucional, como ya lo hemos venido advirtiendo en nuestros post.
Sobre las firmas pequeñas y los auditores independientes. Acá coincido sin matices, y esto conecta con la discusión de proporcionalidad IESBA para las SMP: el problema no es solo que las firmas chicas "carecen de recursos y de orientación" frente a estas tecnologías, como decís — es que el propio marco normativo ya asume, por diseño, una firma con escala suficiente para absorber el costo de cumplimiento. La proporcionalidad que debería aplicarse al código de ética y al aseguramiento en general no tiene todavía un correlato en la infraestructura tecnológica: nadie está pensando una proporcionalidad para el acceso a las herramientas algorítmicas de auditoría. Mientras las Big Four negocian alianzas con los grandes proveedores tecnológicos, la firma pequeña ni siquiera tiene resuelto el escalón anterior de infraestructura digital básica. La brecha no es tecnología sí o tecnología no: es que la proporcionalidad, como un problema no resuelto en lo normativo, se está por replicar, agravada, en este terreno.
Sobre los reguladores. Tu lectura de que "están siendo desbordados" es generosa. Lo que se observa en distintas jurisdicciones es más bien que el regulador (como el caso de Argentina) reacciona a la coyuntura tecnológica con ajustes de forma (digitalización de trámites, actualización de canales de presentación) sin tocar el fondo, el contenido y la función del aseguramiento no se están repensando en absoluto.
Sobre los emisores de estándares (IAASB, PCAOB). Coincido en el diagnóstico y agrego una hipótesis: no es solo que "no muestran dirección", es que estructuralmente no pueden hacerlo. Un organismo que construye estándares por consenso multilateral no tiene la velocidad ni el mandato para regular una tecnología que cambia trimestre a trimestre. El problema no es de voluntad, es de diseño institucional.
Sobre los programas de contaduría. Este es, para mí, el diagnóstico más severo del post y el más difícil de discutir. Seguimos formando para el cumplimiento normativo, NIA, marco regulatorio, fiscalidad, mientras las firmas ya están reemplazando en sus plantillas al contador sin competencia en estas herramientas por el que sabe trabajar en equipo con científicos de datos. La academia no está "llegando tarde" a la conversación: ni siquiera está en la mesa donde se decide qué reemplaza al estándar. Y esto agrava las otras cuatro conclusiones: si la formación universitaria, que debería ser el contrapeso independiente frente a firmas, reguladores y organismos normativos, sigue mirando para otro lado, no queda ningún actor institucional capaz de plantear la pregunta de fondo que haces al cierre: ¿qué reemplaza a los estándares, y bajo qué legitimidad?
Ese es, para mí, el verdadero "adiós": no a las normas como texto, sino a la posibilidad de que exista un actor institucional, firma, regulador, emisor de estándares o academia, con la independencia y la velocidad necesarias para responder esa pregunta antes de que la respuesta la den, por defecto, quienes construyen el algoritmo.
Como dijeron nuestros abuelos: "para razones el tiempo". Excelente aunque controversial la reflexión del apreciado colega Samuel Alberto, valiente su decisión de navegar a pesar de una profesión dormida, resignada y cada día mas con deterioro paulatino de su nivel intelectual y su aporte social. Los llamados de Samuel Alberto al respecto han sido incesantes pero no hay oídos de ningún tipo, ni siquiera la academia alza la mano y vive del usufructo de una comunidad de ingenuos e irresponsables ignorantes que creen que el título de contador público o los de especialistas en IFRS o NIAS constituyen un pasaporte al mundo del trabajo de calidad. ¡Que lejano les está ese paraíso!
En mis cuarteles de retiro, leo las reflexiones de Samuel Alberto y los sentimientos de ira y decepción asoman pues, previendo esos escenarios, nos adentramos en la investigación conceptual alrededor de los campos académicos y del ejercicio profesional: contabilidad, control, sistema de control interno, Ética y, desde luego, de la afamanda Auditoria (evite entender auditoria financiera); unos interesantes productos intelectuales asomaron pero fueron objeto de desdeño por parte de decanos, directores y docentes quienes se solazaron alrededor de los estándares internacionales ("manuales" de instrucciones) evadiendo el imprescindible y esencial enfoque de carácter conceptual; prefirieron infantilizar y mediocrizar la formación limitándose a convertir aquellos estándares en fuente de conocimiento. Conocí colegas alzados en hombros por haber "concebido" burdas y ordinarias "maestrias" en auditoria y llenarla únicamente de asignaaturas basadas en estándares y descartando la formación conceptual. ¡cómo siempre: nuestros colegas estudiantes felices pues solo les interesa el título para un cargo público!
Desde hace mas de quince años hemos venido hablando en nuestras actividades académicas alrededor de la contabilidad y la auditoria acerca del pensamiento algorítmico. Mi última cátedra fue sobre auditoria pero unos estudiantes ignorantes se quejaron del enfoque (¡increíble!) y el decano optó por decirme: ¡Enseñeles lo mismo de siempre! (Lease, engañelos) Dotar de estructuras conceptuales en materia de contabilidad y auditoria a los estudiantes de pregrado y posgrado ha sido siempre urgente y prioritario; incorporar el pensamiento algorítmico buscaba tener colegas para los desarrollos tecnológicos. Nuestros libros están llenos de ellos, pero mis colegas docentes solo hacen la fácil: informan agonizantes, anacrónicos e inútiles estándares.
¡En las redes está nuestra producción intelectual para enfrentar la emergencia de la IA! Gracias.
Walter Sánchez
Pedagogo Conceptual
Contador Público en huida